Este verano he recibido la visita frecuente de algunos jóvenes del pueblo: Ignacio, Juan, Juan Antonio, Luis y Samuel, que venían a acompañarme y cuidarme. Con sus manos minúsculas pero con una voluntad, capacidad de trabajo e ilusión gigantes han dado un ejemplo de lo que se puede hacer si se quiere. ¡Muchas gracias muchachos por vuestra ayuda y ejemplo!
Han arreglado los accesos al molino, algo que parecía muy complejo, ellos lo han hecho posible. Dentro de sus posibilidades y con los medios que contaban, han arreglado los accesos para que pueden visitarme personas más mayores y con dificultad de movimiento ¡qué poco pensamos en los mayores! Parece que sobramos...
Han limpiado todos y cada uno de mis aposentos y han tratado mis instalaciones y máquinas contra la carcoma... Han cortado ramaje que amenazaba mi tejado... Además, han adornado tres de mis habitaciones: el despacho, la cocina y el taller. Con pocos medios, pero con una gran ilusión y grandes colaboraciones, como la de la familia Sánchez Moreno, que han donado el banco de trabajo y un soporte para las herramientas de la carpintería de mi amigo (y amigos de todos) Enrique Sánchez en la calle Fuerte, y cosas para el despacho de José Sánchez. Y a Carmen de Ciudad Real que les ha donado muchas cosas tanto para el taller como para la cocina, además de darles consejos y asesoramiento para mejorar las visitas ¡Ha quedado precioso! Y de esto no pongo ninguna foto para que vengas a verme ...
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